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  Características Específicas
  
1. SEDIMENTOS
Los sedimentos predominantes de la Bahía de Cádiz son arenosos o arenoso-fangosos, salvo una zona central que es más fangosa. La arena es la fracción de tamaño dominante con contenidos medios muy altos (76%) y que pueden llegar hasta el 100% en los fondos de la bahía externa y cuyo relieve es suave salvo la existencia de algunos bajos rocosos. Así estas zonas constituyen un sustrato adecuado para asentar y/o anclar cualquier objeto, siempre que éste posea las cualidades técnicas de resistencia hidrodinámica e instalación, mínimamente exigidas para este tipo de estructuras.

2. CALIDAD DEL AGUA
Temperatura:
La mejor área de cultivo se encuentra precisamente en las zonas más externas, por tener mayores temperaturas en invierno y poseer un mayor taponamiento térmico. En cualquier caso las diferencias espaciales de temperatura en la bahía son sólo de unos pocos grados para un momento determinado del año. Se registran temperaturas siempre por encima de la mínima de enero de 13ºC.

Oxígeno:
Los 50.000 valores de oxígeno recogidos en la bahía se mantuvieron siempre muy por encima de 3 mg/l, valor considerado como el limite a partir del cual no generar problemas de anoxia en los peces en cultivo.

Salinidad:
Los valores de salinidad media del agua superficial se mantienen estables en torno a 370/00 durante los meses de julio, agosto y septiembre, mientras que en octubre y noviembre sufre una serie de oscilaciones asociadas a las lluvias tras las cuales vuelve de nuevo a valores cercanos a 37 0/00 . Las lluvias de primavera durante los meses de abril y mayo la hacen decrecer de nuevo.
Valorada en su conjunto, la salinidad media de la bahía es adecuada para el cultivo de especies marinas.

pH:
Los valores de pH se normalizaron para una temperatura de 20ºC para todos los muestreos realizados. Todos ellos se situaron dentro del rango óptimo de crecimiento para las especies marinas a cultivar.

Clorofila:
Las concentraciones de clorofila en el semiciclo anual oscilaron entre mínimos cercanos a cero y máximos entorno a 7 µg/l. En ningún caso puede considerarse que se alcanzaran concentraciones lo suficientemente altas para ser preocupantes por el posible colapso del bloom y la consiguiente generación de abundante materia orgánica en degradación que podría perjudicar a las poblaciones de especies marinas tanto naturales como cultivadas.

Fitoplancton:
En aquellas zonas con mayor concentración de clorofila, las más interiores, hay un claro predominio de dinoflagelados. En las aguas más abiertas, con menor biomasa fitoplanctónica, la dominancia corresponde a las diatomeas. Esto sucede además, cuando existe un incremento de la temperatura media de las aguas de la bahía.
De la presencia de un mayor número de especies tóxicas de dinoflagelados, podría esperarse un riesgo potencial de toxicidad mayor en especies cultivadas en la zona oriental de aguas interiores. En cualquier caso, las densidades de estas especies no superaron en el período estudiado valores que puedan ser considerados peligrosos.

Sólidos en Suspensión/Turbidez:
Los valores más altos de sólidos en suspensión se encontraron en las cercanías de la costa, habitualmente en las estaciones más cercanas a la desembocadura del río Guadalete o en el estrecho de Puntales. Rara vez estas concentraciones superaron los 20 mg/l (por encima del cual empieza a ser perjudiciales) durante el período estival del año 1999.
A lo largo del período que abarca desde otoño del año 1999 hasta la primavera del 2000 se producen tres períodos de lluvias, registrándose un incremento de la cantidad de sólidos en suspensión en la bahía en los muestreos realizados después de intensas lluvias, pero que afectan mucho más a la sección oriental de la bahía.

Nutrientes:
En la evolución de los nutrientes se distinguen dos períodos claros cuyo origen está condicionado por la climatología y por la cantidad de radiación incidente. En la bahía en los meses de primavera y verano las concentraciones de todos los nutrientes son bajas pues las elevadas irradiancias asociadas a la época estival permiten a las poblaciones de fitoplancton la asimilación activa de los mismos en el proceso fotosintético. El nitrógeno parece ser el elemento limitante de la producción primaria ya que se mantiene siempre con valores por debajo de 1 µM, valores que empiezan a ser limitantes para numerosos especies de fitoplancton.

La distribución espacial de los nutrientes refleja claramente la influencia del río Guadalete tanto durante el período estival como otoñal. En las cercanías de este río marcan las concentraciones tanto de nitrito como de nitrato.

3. CONDICIONES AMBIENTALES Y OCEANOGRÁFICAS

Climatología:
Los datos meteorológicos fueron proporcionados por la estación meteorológica de Cádiz (Instituto Nacional de Meteorología) y contienen información de presión atmosférica, horas de insolación, pluviosidad, temperatura y velocidad del viento durante el periodo comprendido entre el mes de junio de 1999 a julio de 2000.

Las precipitaciones más abundantes tuvieron lugar entre los días 19 y 27 de octubre de 1999 en los que se acumula una cantidad total de 165 litros por metro cuadrado. El efecto de estas abundantes precipitaciones sobre la calidad de las aguas de la bahía es muy intenso, fundamentalmente sobre los sólidos en suspensión, y es objeto de un análisis detallado posteriormente.

Los vientos de levante, siendo menos frecuentes que los de poniente, sí que presentan velocidades mayores. Los vientos de componente norte o sur fueron poco frecuentes y en general de baja intensidad. A medida que avanza el otoño los vientos de componente este se hacen más frecuentes y durante el invierno podemos encontrar meses, como enero y febrero del año 2000, en los que los vientos de componente norte son abundantes. Durante la primavera podemos encontrarnos meses (marzo de 2000) en los que los vientos de levante predominan tanto en frecuencia como en intensidad.

Corrientes:
En la bahía exterior las corrientes son más débiles, salvo en la zona del canal de navegación, por donde discurre principalmente el agua creciente o vaciante del estrecho de Puntales influyendo en la corriente, además de la marea, la morfología del fondo, los vientos y la presión atmosférica.
Entre los bajos de la Galera y del Diamante en los correntímetros situados al sudoeste de Rota, se observó que la señal de marea es muy débil, dominando la variabilidad de las fluctuaciones de largo período y las de más corto que seis horas. Estas oscilaciones corresponden a ondas propias de la plataforma continental y a la meteorología del momento, no pueden extrapolarse para el resto del año, sino que tienen un significado exclusivo para los momentos en que fueron tomados.

Este sector, al tener mayor sección por donde entrar o salir el agua, las corrientes son de menos intensidad, por lo que resulta más difícil detectar una residual. Probablemente exista una corriente residual creciente o entrante, puesto que por el sur es la vaciante.

Los resultados de calidad de agua avalan este sector como lugar de mejor calidad de agua. Por lo tanto toda esta área sería una zona aconsejable, desde el punto de vista de las corrientes, para su explotación piscícola dando un flujo continuo de agua, y siendo la media de 15 cm/s (coincidiendo ésta tanto en abril como en noviembre) y su máxima alcanza los 25 cm/s.

Así pues, a partir de los datos obtenidos y de las series más largas de datos consultados, se extrae que las corrientes en la bahía de Cádiz, salvo los canales de navegación, son aptas para la colocación de estructuras flotantes, considerando exclusivamente el punto de vista de las corrientes.

Oleaje:
Los datos de oleaje han sido extraídos del texto “Recomendaciones para obras marítimas” ROM 0.3-91, del Ministerio de Obras públicas y Transportes (M.O.P.T) (1992), y calculados a partir de la información instrumental obtenida en la zona de Cádiz. La boya de Cádiz se encuentra muy cerca de la zona de estudio, frente al castillo de San Sebastián en el veril de los 22 m (L 36º30’20; l 6º20’10).

A esa zona pueden afectarle fuertes temporales con direcciones comprendidas entre el NW y el SE, y el oleaje más suave generado por los vientos de levante.

La altura significante del oleaje para Cádiz es Hs50% = 0,70 m.
Por otro lado, el oleaje umbral establecido como temporal en Cádiz es Hs= 1,50 m. Esto significa un número medio de días de tormenta al año de 20.
 
Los datos de oleaje extremo, representan el tiempo medio para el que se miden olas del tamaño indicado y se muestran en la siguiente tabla:
 
 
 





 

 
 
  
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